fotograma a fotograma

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miércoles, 24 de mayo de 2017

DEPRISA, DEPRISA





                                                    ¿UNA VIDA PREDESTINADA?

José Antonio Valdelomar tenía 23 años cuando Carlos Saura lo eligió para protagonizar su película «Deprisa Deprisa». El director quería la mayor naturalidad y autenticidad posible y por eso buscó  los personajes básicos de la película entre jóvenes no profesionales que compartían el mismo modo de vida con sus papeles ficticios. El Mini, así era el apodo de José Antonio, no tuvo ningún problema en convertirse en Pablo, cosa poco sorprendente ya que Pablo era el Mini. Un joven  que vivía en la periferia de Madrid con su esposa,  con  poca resistencia a actos de violación a las leyes  y además adicto a las drogas duras.  
En la película vemos como estos chicos delincuentes eligen su modo de vida como si no fuera otra opción. Es una verdad indiscutible que para los jóvenes de una cierta clase, en la España de la transición y de la confusión moral que la siguió, las opciones fueron muy limitadas. Uno esperaría, sin embargo, que para José Antonio la oportunidad de protagonizar una película de un director famoso, que tuvo éxito tanto de crítica como comercialmente, debería cambiar la perspectiva de su vida. No fue así.
Aunque cobró 300.000 pesetas por su participación en la película, las gastó todas en una empresa que quebró y en las muchas deudas que tuvo. Poco después de terminar el rodaje y antes del estreno del filme, José Antonio junto con un compañero suyo,  atracaron a mano armada un banco, exactamente como lo hizo en la película. Los detuvieron y fueron encarcelados.  Podemos encontrar declaraciones de José Antonio dentro de la cárcel a los periodistas inmediatamente después de la proyección de la película en los cines. Fue un error, una locura dice para el atraco pero necesitaba el dinero. “Intentaré salir de aquí”, añade, “para trabajar en algo”. Es optimista y sus compañeros de prisión lo aprecian.
Después de casi dos años encarcelado fue puesto en libertad pero no por mucho tiempo. Perpetró otro atraco, esta vez en un supermercado, donde lo reconoció la dependienta. "Su cara es ya demasiado popular", dijeron sus amigos. "Los comerciantes le ven en cada atracador que llega a la tienda diciendo: 'Venga, el dinero, deprisa, deprisa".  ¿Ironía tragicómica o justicia inexorable?
En 1992, 11 años después de «Deprisa Deprisa», José Antonio, todavía encarcelado, todavía drogadicto y además portador de sida, morirá por sobredosis de heroína. Tenía 34 años y muchísima prisa de verdad.

                                                                                                         24-5-2017  
                                                                                                     Soula Tsilfidou 

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